IMAGINACIÓN Y SUEÑOS

“Si quieres cambiar tu vida empieza por cambiar qué imaginas que es tu vida”.

Los occidentales solemos describir como “imaginación” o “fantasía” cuando queremos hablar de algo que sólo ocurre en nuestra mente y que no tiene relación ninguna con la realidad.

Pero, curiosamente, los psicólogos somos cada vez más conscientes de la relación  que existe en el binomio imaginación-realidad.

De entrada, no llevamos al mundo físico nada que no haya existido primero en el mundo mental. Con lo cual, la imaginación es justamente ese impulso necesario para que la realidad ocurra. Cada palabra, cada acto, cada movimiento es una traducción de lo que primero decidimos mentalmente hacer. En el deporte, hace mucho tiempo que se usa la visualización para mejorar las habilidades físicas del deportista.

Yendo un paso más lejos, ahora sabemos, que la percepción de la realidad tal y como la conocemos es una construcción social basada en un conjunto de convenciones mentales. Es decir, la forma en que físicamente vemos el mundo tiene una relación directa en cómo nos han explicado que es el mundo físico.

Existen cada vez más libros (más o menos afortunados) que intentan convencernos de que somos lo que imaginamos. Así, no existe un auténtico binomio entre imaginación y realidad. La realidad es una construcción de la imaginación.

Hasta cierto punto es sencillo darse cuenta de que es así. Nuestros estado de ánimo se determinan por como visualizamos que ocurren las cosas. Incluso, las reacciones fisiológicas responden a nuestra mente. Si yo me imagino que chupo un limón salivaré. Si pienso en esa persona de la que estoy enamorado mi corazón palpitará con mayor velocidad. Si imagino un paisaje bonito mi cuerpo se relaja.

Los sueños, son una parte de esta imaginación. De hecho, cuando hablamos de “soñar despiertos”, estamos aludiendo a esa imaginación que usamos para planificar posibles futuros.

Durante mucho tiempo, en occidente, se creyó que los sueños nocturnos no servían para nada. Después, se concendió que su función era ordenar (o llevar a la memoria a largo plazo) lo que había ocurrido durante el día. En realidad, con esa función sería más que suficiente, porque sin ese orden el mundo sería un caos. Pero después de lo que hemos explicado nos damos cuenta de que los sueños son mucho más.

Creo firmemente que tanto la imaginación como los sueños crean puentes. Puentes a nuestro inconsciente. Puentes al futuro. Puentes hacia los demás. Puentes hacia lo que está por descubrir. Creo que son las herramientas más poderosas que tiene el ser humano.